CLASE 1.
Para avanzar es muy importante
conocer bien el “punto de partida”.
Analizar qué has conseguido hasta ahora con tus actuales hábitos de vida y comprender bien qué objetivos quieres alcanzar a corto y largo plazo.
El Cronobioyoga transforma la vida a nivel físico y ​mental.

Y deseo que también sea para ti​ un descubrimiento que cambie tu vida a mejor de manera global.
Por eso, hoy estoy dispuesta a darte la oportunidad de recibir mi asesoramiento personal.
Como ya sabes, la prioridad de nuestra escuela es un trato individual a cada alumno.

Si quieres que analice tu caso personal, rellena y envíame el formulario de abajo.

Podré explicarte mejor cómo el Cronobioyoga funcionará en ti,
mejorando tu estado de salud.

Asesoramiento personal. Formulario:

¿Te gustaría vivir más tiempo con un cuerpo sano y fuerte?

«Por supuesto.» – me puedes decir – «Quién no lo quiere».
Si.
Todo el mundo quiere estar sano y joven, pero no todo el mundo puede permitírselo.
Y no me refiero ahora ni a las costosas «inyecciones de belleza» ni a las operaciones quirúrgicas.
Estoy hablando del TIEMPO que tienes que gastar para lograr la SALUD REAL, INTERNA, CORPORAL.
Sólo ella da posibilidades de llegar a la longevidad.

SOLO HAY DOS FORMAS de OBTENER ESTA SALUD:

1.

Recorriendo un CAMINO LARGO y ESPINOSO,
lleno de pruebas y errores:
Consiste en ACUMULAR una GRAN CANTIDAD de CONOCIMIENTOS ESPECIALIZADOS los que permitan introducir en la vida diaria solo aquellas pautas de sanación que funcionan. Para estar seguro de la elección correcta SE NECESITAN DÉCADAS de EXPERIENCIA.

2.

UN ATAJO RÁPIDO y RELATIVAMENTE FÁCIL:
¡ Encontrar UN BUEN ESPECIALISTA ! El que ya había hecho el largo camino del primer punto. Aquí la única GRAN DIFICULTAD consiste en ENCONTRAR un PROFESIONAL REALMENTE BUENO.

Pero.

Tanto en el primer caso como en el segundo, DEBES SER UNA PERSONA INUSUAL, que se distingue de los demás.

En primer lugar, porque la gran mayoría de la gente prefiere pasar la vida esperando y buscando una “cura milagrosa y rápida”.

Esta mayoría espera que inventen tal remedio para poder cambiar su cuerpo “en pocos días”, deshaciéndose para siempre de enfermedades y dolencias.

Mientras tanto, su “tren de la vida” va pasando en interminables intentos de:

– “Mejorar la salud”, adelgazar o rejuvenecer en “X…” días o con “X…” ejercicios.

Búsquedas sin fin de videos gratuitos publicados por autores desconocidos y elegidos al azar.

– comienzos de una nueva vida «desde el lunes».

– «Operaciones bikini».
– etc.

Yo tampoco fui una excepción de la mayoría, cuando a los 19 años comencé a pensar en mi salud.

Mejor dicho, mi dolor de espalda me hizo pensar en ello.

Físicamente, yo era muy fuerte.

En ese momento había estado entrenando regularmente durante 6 años en el equipo de esquí juvenil del colegio donde estudiaba.

Imagínate una chica de 19 años con músculos muy fuertes, pero con una ausencia casi total de flexibilidad y con una espalda encorvada.

Semejante a aquellas espaldas las que se puede observar en los deportistas profesionales de esquí de fondo.

Fue entonces, a los 19 años, cuando por primera vez sentí que mi cuerpo reaccionaba de una manera diferente a cualquier actividad física.

Ya sea el ejercicio o largas horas de lecciones en las aulas de universidad o paseos con amigos, etc.

Mi espalda se cansaba rápidamente y empezaba a doler.
Entonces, por primera vez en mi vida sentí que no era eterna.
Este dolor de espalda por primera vez me llevó a la pregunta:

¿Cómo puedo prolongar mi vida
y mantener una buena salud
más tiempo posible?

Desde que tengo memoria,
SIEMPRE ME GUSTABA SENTIR MI CUERPO FUERTE y ENÉRGICO.

Y este RECHAZO INTERIOR a las ENFERMEDADES y DEBILIDADES me empujó a una búsqueda que finalmente llenó y aún llena de significado mi vida.

Por un lado, tuve mucha suerte.

Porque generalmente las personas a una edad tan temprana no piensan en la longevidad.

Es decir, comencé a experimentar cuando mi cuerpo, siendo bastante fuerte y resistente, pudo aguantar muchos procedimientos destructivos por los que pasé durante mi búsqueda.

Y ahora comprendo mejor que nunca que si hubiera comenzado a “sanarme activamente” más tarde a los 25-30 años, no me hubiera salido de estos experimentos tan fácilmente.

El primer año fue el más extremo.

Probé una multitud inmensa de métodos que consideraba como “sanación intensiva”: artes marciales con entrenamientos duros de 2-3 horas, rociarme con agua helada, ayunar, vegetarianismo, recetas de “purificación”, dietas, etc.

Seguí el camino de la mayoría.

Buscaba una forma rápida.

Entonces pensaba, como muchos:
«Cuanto más tiempo pase hambre, más me limpiaré. Cuanto más difícil es un ejercicio, más saludable es. Cuanto más extremo sea el procedimiento, más rápido funcionará».

Pero resultó ser, como debería haber sucedido, todo lo contrario.

Al final, mi insistencia en la práctica de yoga «acrobático» me llevó a una lesión grave en la columna lumbar.

Fue entonces cuando me di cuenta de que seguir adelante “a fuerza” trae malas consecuencias.

Otra vez tuve muchísima suerte de no hacerme una hernia.

En las inclinaciones profundas hacia adelante, tuve esguince lumbar, un traumatismo de los ligamentos y tendones intervertebrales.

Durante 2 meses posteriores tuve que olvidarme no solo del yoga, sino también de los movimientos activos habituales.

Me dolía siempre.

No podía permanecer erguida mucho tiempo, ni sentarme, ni acostarme.

Estos dos meses de dolor constante fueron cruciales.

Y lo agradezco al destino.

Porque justo entonces comencé a pensar que estaba haciendo algo mal.

Mi cuerpo protestaba.

Cuando volví a practicar yoga, simplemente no podía realizar ninguna postura extrema «acrobática».

La espalda inmediatamente comenzaba a doler de nuevo.

En el mismo año (1992), sucedió otro evento en mi vida por el que admiro mi destino.

Gracias a mis contactos universitarios, comencé a participar en unos trabajos científicos muy interesantes.

Se llevaron a cabo en el centro “El Pronóstico”, creado a base de uno de los hospitales urbanos de San Petersburgo.

Allí investigamos la influencia de los factores externos ambientales sobre el cuerpo humano y los biorritmos.

Y entre otros, los factores astronómicos asociados con las órbitas de Tierra y Luna.

Fui una de los estudiantes entusiastas.

Trabajamos en comunicación estrecha con la élite de los cerebros de la ciencia.

Con los profesores universitarios con fama mundial.

Conocí personas tan singulares como, por ejemplo, uno de los más grandes matemáticos del siglo XX, Vladimir Vladimirovich Zubov.
Algunos de sus descubrimientos relacionados con los cohetes espaciales todavía pertenecen a la información secreta.
Y sus obras, que quedaron inconclusas, aún no pueden terminar ninguno de los matemáticos de actualidad.

Todo esto me parecía un milagro.

Yo estudiaba en la Universidad, trabajaba y me comunicaba con las personas a quien les fascinaba el proceso de aprendizaje igual o más que a mi.

El sentido de sus vidas consistia en adquirir conocimiento.

A ellos, tanto como a mí o más, LES RESULTABA TAN INTERESANTE VIVIR QUE QUERÍAN PROLONGAR ESTE PROCESO.

La duración de la vida humana fue el objetivo final de estas investigaciones.

Ahora comprendo, que la lección más importante de todos estos años fue saber creer en mi propia fuerza.

Confiar en mi intuición.

Ser capaz de «distinguir los diamantes de numerosas piezas de vidrio», como solía decir uno de mis profesores.

Y, finalmente, empezar a pensar distinto de los demás.

No seguir los dogmas que todo el mundo sigue.

Elegir sólo aquello que funciona en la vida real.

Estos años son el fundamento
de mi investigación posterior
que duró casi 30 años.

Me llevaron a crear un MÉTODO UNIFICADO
que PERMITE MEJORAR y CONSERVAR la SALUD.

Alcanzar una edad avanzada
SIN PERDER el EQUILIBRIO SANO en el cuerpo.

Lo llamé CRONOBIOYOGA.

Tengo 48 años.

Pero me siento mejor ahora que a los 19.

Además, adquirí otra experiencia invaluable.

Trabajé en una clínica de fisioterapia y osteopatía durante 13 años.

Allí es donde me convencí definitivamente que el método de Cronobioyoga ayuda a personas de diferentes edades y con diferentes diagnósticos a recuperar su cuerpo fuerte y enérgico.

¿Qué podría ser más emocionante?

Ver como mis alumnos se vuelven más felices cuando la debilidad y las dolencias desaparecen.

Los alumnos de CRONOBIOYOGA opinan:

(pincha en la imagen para agrandar)

Por eso fundé la escuela de Cronobioyoga on-line.

Puedo decir con toda confianza que ahora estoy viviendo el mejor período de mi vida.

Todos los esfuerzos que hago traen felicidad no solo a mí, sino también a quienes confíen en mis conocimientos y experiencia.

Por supuesto, no me duermo en los laureles.

Estoy constantemente en el proceso de adquirir nuevos conocimientos, experimentar, investigar, probar.

Y,… si,…

ME RESULTA TAN INTERESANTE VIVIR
QUE QUIERO VIVIR MÁS.