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Hoy por hoy existen muchas contradicciones y mitos en las cuestiones de respiración.

Los métodos alternativos de sanación ofrecen diferentes formas de respiración, que según la convicción de sus seguidores sirven para el tratamiento y prevención de muchas enfermedades.

Estas técnicas y recomendaciones  a menudo son diametralmente opuestas, pero la experiencia demuestra que SI, realmente tienen efectos positivos sobre la salud.

Por ejemplo, en el yoga la mayoría de pranayamas (tipos de respiración) se basan en la respiración profunda, la que implica al diafragma y al  tórax hasta las clavículas.

Es muy conocido y probado el efecto terapéutico de la respiración profunda.

Pero también en algunos sistemas se ofrecen las técnicas de respiración superficial, y también fue demostrado que SI, tienen un efecto terapéutico.

Por ejemplo, mi compatriota Konstantin Buteyko en los años 60 del siglo pasado, propuso uno de esos métodos de respiración muy poco profunda para el tratamiento de enfermedades respiratorias tan graves como el asma.

Los resultados de sus investigaciones y experimentos tuvieron tanto éxito, que en 2008 su método fue el único recomendado por la Sociedad Británica Torácica (British Thoracic Society), como una práctica alternativa a los medicamentos para aliviar los síntomas del asma.

Otro método conocido entre los partidarios de los sistemas esotéricos, pero polémico entre los representantes de la medicina, es la respiración holotrópica.  Fue propuesta por Stanislav Grof como sustituto de LSD y el remedio para activar las estructuras subcorticales del cerebro.

¿Cómo orientarse entre todas estas contradicciones?

¿Por qué las técnicas de respiración opuestas tienen efecto terapéutico similar?

Y

¿Por qué en todos los sistemas de salud dan tanta importancia a la respiración?

Para comprenderlo, en primer lugar, es necesario conocer LA FUNCIÓN PRINCIPAL de respiración.

Puede que te parezca que la respuesta es obvia, y la sabes.

Existe la opinión popular que el sistema respiratorio está diseñado para mantener el balance constante de gases en la sangre.

Y, sobre todo, el nivel de oxígeno constante para el funcionamiento normal de las células del cuerpo.

En realidad, este postulado es una verdad a medias.

Si esto fuera así, sería lógico que a la mínima disminución del nivel de oxígeno en sangre, el centro respiratorio, por reflejo, comenzase a aumentar las respiraciones para restablecer el equilibrio.

¿Verdad?

PERO.

En realidad, esto no sucede en la vida real.

Te doy algunos ejemplos sencillos.

En casos de hemorragia grave para detener el sangrado, se aplica un torniquete, la sangre deja de llegar a los tejidos, las células empiezan a sufrir una falta de oxígeno.

PERO.

¡¡¡ No aparece la sensación de falta de aliento !!!

Otro ejemplo.

En casos de infarto de miocardio tampoco se observa un aumento de la frecuencia de la respiración, a pesar de la falta de suministro de oxígeno a algunas partes del corazón.

Entonces ¿Cuál es, la función principal de la respiración?

Los 2 ejemplos siguientes, te ayudarán entenderlo.

Con el ascenso a grandes alturas hasta cierto nivel, el centro respiratorio PRACTICAMENTE NO REACCIONA a la falta de oxígeno en el aire.

A pesar de que, como ya confirmó la ciencia, los quimiorreceptores de la sangre arterial CONSTANTEMENTE ENVIAN señales al cerebro sobre la disminución  del nivel de oxígeno en la sangre.

Justo a la altura de 3-4 kilómetros, cuando la presión de oxígeno se reduce hasta los 60 mmHg comienzan a manifestarse los aumentos significantes de la respiración.

Y ¿Que sucede?

¿Por qué el centro respiratorio “espera” tanto tiempo para “enchufar” la regulación emergente de la respiración?

La respuesta es, que precisamente en tales alturas se produce hipoxia grave y empiezan a morir las células del cerebro.

Este hecho confirma que

¡¡¡ Una de las principales funciones del centro de control respiratorio es proporcionar suficientes cantidades de oxígeno, especialmente para el funcionamiento normal del cerebro !!!

Otra función clave de la respiración se puede remontar a la increíble y mucho más significativa dependencia que existe entre el estado normal del cerebro y los cambios de niveles de dióxido de carbono en la sangre arterial.

El caso es que de todas las células del cuerpo humano, las células nerviosas, son las menos resistentes a las desviaciones de PH (índice de acidez o alcalinidad de una disolución).

Y, sobre todo, a los cambios de este índice en el líquido cerebroespinal, que baña el encéfalo y la médula espinal.

Una reducción de PH minúscula de 0,01 causa un aumento en el volumen de respiración de 4 litros por minuto.

Tales desviaciones pueden ser causadas ​​por el cambio de la cantidad de dióxido de carbono en la sangre arterial.

La dependencia del volumen de la respiración es mucho más RÍGIDA y SIGNIFICATIVA en el caso del dióxido de carbono que del oxígeno.

Por ejemplo, los niveles de CO2 que superan el normal (40 mmHg) y llegan hasta 65 mmHg aumentan el volumen respiratorio por minuto hasta ¡¡¡ 10 veces !!!!

Pero esto, de nuevo, NO ES DEBIDO a las señales de quimiorreceptores, sino porque el dióxido de carbono es capaz de penetrar en la barrera hematoencefálica, entrar en el líquido cerebroespinal y cambiar su PH, causando variaciones impredecibles en el sistema nervioso central.

Por lo tanto,

la función principal del centro respiratorio es garantizar, ante todo, EL FUNCIONAMIENTO NORMAL de las CÉLULAS CEREBRALES.

Este es un hecho muy importante para comprender cómo funcionan REALMENTE las prácticas de respiración y COMO utilizarlas para la CURACIÓN, y no al revés.

Estas dos facetas, CURATIVA y PELIGROSA (si se usa mal) de la respiración, han sido conocidas en el yoga desde  hace mucho tiempo.

No por casualidad, en la tradición de muchas escuelas de yoga no se permitía a los alumnos la práctica de pranayamas hasta que adquirieran previamente la experiencia suficiente en la realización de los asanas, es decir, la capacidad de autoobservación y control corporal suficiente.