La zona cervical de la columna es la más vulnerable de todas.

Al menos hay 5 razones muy importantes del “por qué”:

1) Las vértebras cervicales son las más pequeñas en tamaño de todas la estructuras móviles de la columna.
He descontado las del segmento de la pelvis, porque están fundidas entre sí y son mucho más estables a las influencias externas.

2) Las áreas dorsal y lumbar tienen protección adicional como la caja torácica y la cavidad abdominal, el cuello en este sentido tiene mucha menor cantidad de tejidos que le podrían proteger y añadir estabilidad a esta estructura.

3) En el cuello la columna tiene mayor curvatura, lo que aumenta significativamente la probabilidad de lesión durante la ejecución descuidada de asanas con carga directa sobre vertebras cervicales.

4) En el cuello se encuentra la glándula tiroides. Los estiramientos y compresiones fuertes regulares de esta área pueden conducir a cambios hormonales impredecibles.
Por lo general, el primer síntoma de tales anomalías es la sensación de presión constante en la parte delantera del cuello.

5) Y, tal vez, el aspecto más delicado y peligroso de la cuestión es que el cuello proporciona un suministro directo de sangre al cerebro.
Como bien se sabe por la ciencia moderna, durante cualquier “experimento” inadecuado sobre este tema la cuenta va en minutos.

En vista de tales argumentos convincentes,

cualquier actuación con el cuello debe estar muy bien controlada.

Y para ello…se necesita MUCHA EXPERIENCIA.

En las primeras etapas de la práctica es mejor EXCLUIR ABSOLUTAMENTE aquellos ejercicios que son de alto riesgo y aumentan drásticamente el impacto sobre estas vertebras y las estructuras que están alrededor.

Todos los asanas, que deben ser evitados, se pueden dividir en dos tipos.

El primero y más polémico  🙄 .

Evitar posturas sobre la cabeza o cualquier otro tipo de ejercicio invertido que tiene un efecto mecánico directo sobre las vértebras cervicales.

Preveo que algunos practicantes y profesores estén indignados.

Después de todo, en muchos textos y tradiciones de yoga a Shirshasana (postura sobre la cabeza) se le otorga una gran importancia.

Pero ¿Sabes?

Es lo mismo que ofrecer a un esquiador principiante bajar por la pista negra.

Por supuesto, que lo puede intentar.

Y, quizás, más de una vez.

Por supuesto, que puede que no le pase nada.

Y ¿Si,… no tiene tanta suerte? ….

Este es uno de los casos con una gran probabilidad de que las prisas terminen provocándote  consecuencias irreversibles.

Te aseguro que

hay otros ejercicios de yoga, que permiten conseguir prácticamente el mismo efecto sin correr este riesgo de lesiones.

Por ejemplo, a los practicantes avanzados y altamente flexibles con problemas YA existentes en el cuello, les pueden servir estos asanas:


A los principiantes les conviene ejecutar…este asana:

El segundo tipo de asanas, son los que provocan alguna inclinación muy fuerte del cuello.

Las torsiones resultan ser menos peligrosas que la compresión severa producida por la inclinación hacia adelante o hacia atrás.

En estas se arriesga por las dos últimas razones que he descrito en el comienzo del artículo: la presencia de la glándula tiroides y la vulnerabilidad de las vías de suministro de sangre al cerebro.

Por ejemplo, en matsiasana:

Se lo puede reemplazar perfectamente con la siguiente opción:

O

Cambiarlo por esta variante:

O famoso Sarvangasana…

Por cierto, de ninguna manera, es tan imprescindible como lo consideran algunas escuelas.

No me canso de repetir que el yoga es un sistema muy flexible.

Su valor principal es que puede ser adoptado a cualquier nivel y estado de salud del practicante.

Por lo tanto, no hay ninguna necesidad de “tirarse por la pista negra” cada vez que pones tu esterilla en el suelo.