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En el yoga existen muchas contradicciones y mitos, los que están firmemente arraigados en la mente de los practicantes.

Hoy quiero hablar sobre la respiración yóguica completa (o profunda).

A primera vista, el tema está claro.

Los que la practican en su propia experiencia pudieron verificar su impacto terapéutico y relajante.

Sí, por este lado todo está claro.

La evidencia empírica y los experimentos científicos lo confirman.

Pero la pregunta es ¿Por qué este tipo de respiración es tan útil y tiene un efecto tan poderoso?

Por regla general, hay dos tipos de respuestas.

Son muy comunes, pero …. erroneas.

Entre los partidarios de la respiración profunda es muy popular la opinión de que la tarea principal del centro respiratorio es proporcionar el oxígeno a las células del cuerpo.

En el artículo “¿Has reflexionado alguna vez para que respiras? Contradicciones y mitos sobre la respiración” con ejemplos ilustrativos te demostré por qué no es así y cuál es el papel más importante de la respiración.

Por lo general, todas las teorías acerca de la utilidad de la respiración profunda se basan en que la respiración natural es superficial y por eso es “incorrecta”.

2 postulados erróneos sobre el efecto terapéutico de la respiración profunda “reinan” en el mundo de yoga.

1) La respiración superficial en reposo no proporciona suficiente oxígeno a las células.

A continuación, se explica que las células comienzan a experimentar hipoxia, falta de oxígeno, la supuesta causante de muchas enfermedades y del envejecimiento acelerado de todo el organismo.

Estoy segura de que si preguntas a los practicantes de diferentes sistemas, la mayoría te contesta que al respirar más profundo la sangre llevará más oxígeno a las células “ahogadas” para revitalizarlas y ralentizar el proceso de su destrucción.

2) Durante la respiración superficial el oxígeno no se suministra a la parte inferior de los pulmones, a través de la cual pasa la mayor parte del recorrido de la sangre arterial.

En este caso, también se presenta el argumento de la hipóxia célular, la que puede ser eliminada con la activación del diafragma y con el aumento de volumen de la respiración.

Eso permite llenar de aire la parte inferior de los pulmones, y por lo tanto aumentar el contenido de oxígeno en la sangre.

El caso es que tanto lo primero como lo segundo son resultados de una visión muy simplificada del funcionamiento del sistema respiratorio y llevan a conclusiones absurdas y especulaciones que no tienen nada que ver con lo que sucede en realidad.

Por cierto, la medicina ortodoxa ignora casi por completo los métodos alternativos de respiración.

Precisamente es porque las personas que los promueven a menudo están alejadas de la medicina y, a pesar de los excelentes resultados obtenidos experimentalmente, no pueden explicar de manera convincente cómo funcionan exactamente.

Pues,

la ciencia moderna NO confirma la presencia de hipoxia celular en el estado de reposo con respiración poco profunda.

Ahora ya es posible medir con precisión el contenido de oxígeno en la sangre arterial la que lo lleva a las células y, por otra parte, saber si existe un déficit o no.

Por lo tanto, en el estado de reposo la composición de gases en sangre humana es “normal”.

Si por alguna razón su desequilibrio vuelve a ser amenazante para la salud, inmediatamente se desencadenan mecanismos fisiológicos reflejos y el sistema vuelve a su estado inicial.

En otras palabras, la respiración superficial no supone hipoxia celular.

Esta respiración espontánea natural proporciona la TOTALIDAD de las cantidades de oxígeno NECESARIAS y SUFICIENTES para el cuerpo.

Por lo tanto, la conclusión es que el efecto terapéutico de la respiración profunda se produce por otra razón.

Hablare de esto en uno de mis próximos artículos.