Desde hace tiempo se conoce que absolutamente todos los tipos de plantas y animales de la Tierra son muy sensibles a los cambios del campo gravitatorio.

En los animales diversos sistemas sensoriales transforman estos cambios en impulsos nerviosos.

Sus reacciones por lo general se expresan en los cambios de orientación del cuerpo con respecto al vector de gravedad.

O sea, en “cristiano”, los animales cambian la dirección de sus movimientos o posición del cuerpo, dependiendo de lo que sienten.

En las plantas tales impactos conducen a la activación de la hormona del crecimiento en diferentes lados y, consecuentemente, al crecimiento celular.

Te doy un ejemplo interesante y muy “misterioso”.

Desde hace mucho tiempo se sabe que en la superficie de la Tierra existen las denominadas “zonas anómalas”.

Nuestros antepasados tenían miedo a ellas y las consideraban prohibidas para las visitas.

Por cierto, sus ubicaciones históricas a menudo coinciden con las ubicaciones de fallas subterráneas de la corteza terrestre.

Los científicos detectaron en tales lugares variaciones del campo gravitatorio, llevando a cabo investigaciones de fenómenos sísmicos. Aquí  tienes uno de esos estudios: “Cambios de gravedad de origen tectónico…”

Pues, en algunas de estas zonas anómalas los árboles y plantas tienen una forma muy extraña.

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Curioso ¿Verdad?

¿Te he creado más interés?

Ahora vamos a ver que sabemos sobre este tema en relación con el ser humano.

Imagínate que para darse cuenta de la DEPENDENCIA TOTAL que tenemos las personas de las mismas oscilaciones gravitatorias los científicos tuvieron que enviar varios individuos al espacio.

Resultó sorprendente que el funcionamiento de ABSOLUTAMENTE TODOS todos los SISTEMAS y estructuras del cuerpo está VINCULADO con el CAMPO GRAVITATORIO.

¿Y ante todo de que depende la componente gravitacional terrestre?

Pues, …si, si, de la posición orbital de su satélite Luna.

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En el artículo “Bendita ignorancia de los curanderos antiguos…o…¿Por qué no puedes prescindir de tus biorritmos?” escribí que a lo largo de la historia las personas notaron este enlace directo y  utilizaban este hecho para diferentes propósitos: mejorar sus cosechas, tratar las enfermedades, ayunar etc.

Por cierto, todavía hay una tradición de algunas celebraciones y fiestas en ciertos periodos asociados a los ciclos lunares y solares anuales.

En uno de los capítulos de mi curso gratuito “5 factores clave para conseguir salud y longevidad” lamento el hecho de que la información ya conocida por los científicos es poco utilizada en la medicina y aún menos popularizada entre la población.

Entonces ¿Qué saben ya los científicos sobre esto?…

Con la época de viajes espaciales se creó el concepto de la biología gravitacional.

Los especialistas en estos nuevos campos científicos se juntan regularmente en los simposios y conferencias intercambiando la información.

Me pregunto yo…

¿Saben eso aquellos escépticos que niegan cualquier vinculo entre la dichosa Luna y el cuerpo humano?

Si, en la vida cotidiana, no somos conscientes de ello, no podemos ver o “tocar” la FUERZA GRAVITATORIA.

Pero, absolutamente todas nuestras estructuras corporales dependen de ella.

El más mínimo cambio, aumento o disminución de esta provoca una respuesta inmediata.

Para que te lo tomes en serio, te describiré algunos mecanismos fisiológicos ya conocidos que existen en el cuerpo humano, capaces de detectar estos cambios:

1.

Voy a comenzar con un órgano sensorial “re-descubierto” que se encuentra … en las plantas de tus pies y según estudios recientes, responde a los cambios de la gravedad.

Es un sistema de percepción de apoyo, lo forman los receptores de sensibilidad profunda de la piel, que se llaman corpúsculos de Vater-Pacini.

A pesar de que los descubrieron en el siglo XIX, su papel en la percepción de los cambios gravitatorios se estableció recientemente.

2.

Otra función, aún más importante, en la regulación de la respuesta fisiológica a los cambios gravitacionales, la cumple el sistema cardiovascular.

La sangre, como bien sabes, influenciada por la fuerza de la gravedad tiende a caer hacia abajo.

Por lo tanto es  vital para el organismo mantener una presión constante de sangre en las partes superiores del cuerpo.

Y este importante trabajo depende de los barorreceptores.

Ya los mencioné en algunos artículos míos. (Por ejemplo en “Jalandhara Bandha. Valiosa experiencia milenaria, probada por la ciencia.”)

Sus terminaciones nerviosas reaccionan a los cambios de presión en las arterias carótidas que suministran sangre al cerebro.

Tu vida puede depender directamente de su correcto funcionamiento.

Imagínate la situación de una fuerte disminución de la presión por cualquier razón.

Si los barorreceptores no tienen tiempo de reaccionar, primero perderías el conocimiento y luego llegarían todas las consecuencias fatales correspondientes al menor aporte de sangre al cerebro.

Y otro ejemplo.

En la medicina se conoce el término “deficiencia postural”.

Se produce en casos cuando el paciente se encuentra mucho tiempo en la posición tumbada y se adapta a ella hasta tal punto que cualquier intento de levantarse, le causa grandes dificultades.

Estoy segura de que tú también por lo menos una vez en tu vida experimentaste algo similar.

Cuando después de un solo día de “estar tirado” en la cama o en tu sofá preferido, en vez de tener sensación de descanso, te encontrabas débil y flojo “como un flan”.

Por cierto, no puedo evitar resaltar  😀  ❗  que

el yoga en este sentido es un entrenamiento maravilloso para tus barorreceptores.

Los cambios constantes de posición del cuerpo cuando ejecutas los asanas aumentan la capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios de la gravedad y volver a un estado de homeostasis.

No es casualidad, por cierto, que en los años 60 en Rusia, invitaron al gurú Dhirendra Brahmachari como consultor para la formación de futuros astronautas.

Estoy segura de que las técnicas de yoga siguen siendo usadas en esta industria hasta ahora.

3.

Otro mecanismo de regulación de la presión arterial se ha puesto de manifiesto como consecuencia de los vuelos espaciales.

Los científicos notaron que las paredes venosas durante estos vuelos perdían su forma y se dilataban.

Aunque las venas no tienen tantas fibras musculares como las arterias, se hizo evidente que la falta de tono en condiciones de ingravidez, se deteriora significativamente la fuerza del empuje de la sangre.

Así se reveló otro mecanismo al que antes no se daba mucha importancia…la bomba muscular.

4.

El importantísimo descubrimiento fue hecho a lo largo de la era espacial.

Anteriormente los científicos ni si quiera sospechaban que la composición y el volumen de líquido en el cuerpo humano fuese tan dependiente de la gravedad.

Resultó muy sorprendente para ellos que

la disminución de la fuerza gravitatoria reduce el volumen del fluido extracelular e intravascular.

En condiciones extremas de ingravidez, el proceso se vuelve incluso peligroso.

Cuando los astronautas después de un largo vuelo regresan a la tierra, a veces hay una situación en la que su corazón no puede suministrar sangre al cerebro con normalidad.

El sistema cardiovascular simplemente no tiene volúmenes suficientes de sangre para llenar todo el torrente sanguíneo.

El cuerpo es inerte, se recupera lentamente.

En los primeros días, el líquido no se queda en el cuerpo a pesar de que su consumo sea más que suficiente.

El metabolismo del agua se altera y su retorno al estado original no es tan fácil.

¿Qué conclusiones podemos sacar? Y ¿Por que escribo sobre esto?

Mi blog se llama “cronobioyoga”.

En los 90 conocí por primera vez a personas que investigaban procesos cronobiológicos, no sólo relacionados con los ritmos circadianos (cambio día /noche), sino también con los cambios de fuerza gravitatoria.

Es increíble que incluso hoy en día haya muchos escépticos que “no creen” en la influencia lunar sobre nosotros.

Pero es como….. contradecir al sentido común.

Es lo mismo que “no creer” en los microorganismos, por ejemplo.

Después de todo, nosotros no los vemos, no los sentimos, sin embargo, ellos… viven dentro de nosotros tan contentos s_susto .

Es importante entender que

el cuerpo humano es totalmente dependiente de las más mínimas oscilaciones gravitacionales que (como hace tiempo se sabe) en mayor parte son una consecuencia directa del movimiento orbital de la Luna.

Este hecho, confirmado por la ciencia moderna, la mayoría de la gente todavía lo percibe como una especie de “oscurantismo” o algo que no es digno de atención especial.

Una lástima.